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Lotería El Marchante: la diversión que se niega a desaparecer en el barrio Zurita desde hace 40 años

El fundador fue Lito Escoto, pero desde el año 2007 lo administran algunos miembros de la familia Alvayero, encabezados por Catalina Alvayero, su hijo, nuera y un sobrino. El local queda en la calle Arce, a la altura del zanjón Zurita. 

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Foto LPG/Jorge Carbajal.

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Entre 40 y 50 años es el tiempo que las personas que juegan lotería de cartón en el centro de San Salvador consideran su existencia. En el pasado hubo más, pero hoy solo funcionan El Marchante, del barrio Zurita; La Favorita, cercana al mercado La Tiendona; La Texas, que está en la calle Rubén Darío y La Central, cerca del mercado Sagrado Corazón de Jesús.

Los fines de semana y los días de pago salarial son los momentos en que más gente llega a jugar lotería de cartón. La lotería El Marchante es la que en mejores condiciones está. Sus dueños actuales le han invertido en piso cerámico, pintura para las paredes, ventiladores y mesas de metal. En estas se colocan los cartones de lotería, donde juegan los amantes de está diversión popular que en el pasado llegaba a las fiestas de los pueblos.

Foto LPG/J. Carbajal.

Según los actuales propietarios de El Marchante, tiene 45 años de funcionar. Inicialmente estuvo bajo la administración de Lito Escoto, y ahora con la familia Alvayero desde hace 13 años. Según Catalina Alvayero, ella la adquirió de Lito Escoto, quien no le podía pagar más a sus trabajadores y decidió cerrarla. Sin saber nada sobre cómo administrar, fue aprendiendo con ayuda de los antiguos empleados y hoy, además de divertir a la gente que gusta de este juego, es una fuente de trabajo donde están empleados 10 trabajadores.

Las personas pagan cuatro o cinco centavos de dólar por jugar un cartón, pero si quieren dos, tres cinco o hasta diez cartones, también pueden hacerlo. Las personas deben estar atentas al "cantado"de la figura, que lo hace un especialistas desde la parte alta de la sala de juego.

Foto LPG/J. Carbajal.

A esta persona se le llama cantador de urna. Al menos en la lotería El Marchante, las bolitas con las figuras salen desde un depósito que tiene aire en la parte de abajo, las bolitas circulan dentro del depósito, y la primera que sale a la boca del espacio es la que la persona "canta" al público, y el jugador tiene que colocar un grano de maíz en la figura. Con suerte, un jugador completa todo el cartón para ganarse un premio de $18 dólares.

En El Marchante hay 21 mesas, y según Catalina Alvayero, en las mesas hay 2,400 cartones para que nadie se quede con el deseo de jugar. En la urna con aire hay 57 figuras, y el cantador de urna puede sacarlas todas sin haber un ganador.

Foto LPG/J.   Carbajal.

La Prensa Gráfica estuvo este viernes en la lotería El Marchante, y en espacio de dos horas ganaron 12 personas el premio de $18 dólares en efectivo. "La idea es que todos ganen para que se vayan contentos y regresen a jugar", dijo Jonathan Alvayero, quien tiene el cargo de supervisor y es el encargado de entregar los premios en efectivo.

Esta lotería ubicada en la calle Delgado, a la altura del zanjón Zurita, funciona desde las 2 de la tarde hasta las 8 de la noche o un poco más. La voz que se escucha al pasar por la calle o al ingresar el local es la de Genaro Peraza, quien antes era cliente del lugar y luego fue contratado como cantador de urna, ello desde hace 12 años.

     Foto LPG/J. Carbajal.  

"Yo fui cliente de aquí y luego me dieron la oportunidad de trabajar aquí y llevo 12 años cantando las figuras", comentó Peraza. La voz del capitalino es similar a la de un locutor de radio, programador de música o narrador deportivo: grave y fuerte.

Cada figura es acompañada de una frase coloquial, como "la rana, mujer del sapo", "el borracho baila en la cantina", "la sirena de agua dulce", entre otras. Cada cantador de urna tiene su propio estilo y Genaro lo hace con mucha categoría.

Foto LPG/J. Carbajal.Foto LPG/J. Carbajal.  

Según Catalina Alvayero, en la actualidad hay otras loterías con mucha historia en Usulután, Santa Tecla y Sonsonate. La lotería del barrio Zurita nunca había cerrado sus puertas, pero lo hizo durante la pandemia de covid-19 en 2020 y parte de el año 2021.

Américo Domínguez es un cliente que llega casi a diario a dicha lotería y durante 17 años asegura que también trabajó en este local, cuando las mesas eran de madera y el piso era de cemento, sin mucho lujo. "Comencé a trabajar a los 12 años y conocí todo el funcionamiento. Fui cantador de urna, revisador y supervisor. Los puestos más importantes en cada lotería son los de cantador de urna, revisador, control de papeleta, control de pisto (dinero)", comentó el experto.

Las loterías también rifan en algunas ocasiones especiales refrigeradores, bicicletas y televisores. 

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